Menos afiliación sindical, pero la negociación colectiva mantiene su impacto.

Menos afiliación sindical, pero la negociación colectiva mantiene su impacto.

Menos afiliación, pero aún decisiva: qué nos dice la OCDE sobre el futuro de la negociación colectiva

Un reciente informe de la OCDE (2025) entrega una señal clara y, al mismo tiempo, desafiante: la afiliación sindical y la cobertura de la negociación colectiva están perdiendo terreno, pero siguen siendo un pilar clave para la estabilidad laboral, la productividad y la cohesión social.

Para las empresas, este escenario abre una pregunta estratégica de fondo:
¿cómo gestionar relaciones laborales y negociaciones colectivas en un contexto donde los sindicatos pierden afiliados, pero la negociación colectiva sigue teniendo un impacto real y relevante?

Sindicatos con menos afiliados, pero aún influyentes

Según la OCDE, la tasa de afiliación sindical promedio cayó del 30% en 1985 al 15% en 2023/24. Sin embargo, esta caída no implica una pérdida automática de influencia sindical.

De hecho, en la mayoría de los países —incluido Chile— la proporción de trabajadores cubiertos por un contrato colectivo sigue siendo mayor que la de trabajadores sindicalizados, lo que confirma que la negociación colectiva mantiene un peso estructural relevante.

Esto refuerza la necesidad de preparar los procesos de negociación colectiva con información objetiva y anticipación, especialmente cuando los niveles de afiliación pueden inducir a una falsa sensación de control, aquí es donde se torna relevante el Diagnóstico y Valorización del Contrato Colectivo.

Cobertura de la negociación colectiva: menos alcance, pero más impacto

El informe muestra que la cobertura de la negociación colectiva cayó del 47% en 1985 a cerca del 34% en 2023/24. Esta disminución ha sido más intensa en países que debilitaron los sistemas de negociación sectorial.

Aun así, la OCDE destaca que los países con estructuras de negociación más coordinadas mantienen niveles altos de cobertura, incluso con baja afiliación sindical.

Desde la perspectiva empresarial, esto obliga a abordar la negociación colectiva como un proceso estratégico, con planificación, definición de roles y evaluación de escenarios antes de sentarse a la mesa  con un buen Plan Estratégico de Negociación Colectiva.

El rol clave de las organizaciones de empleadores

Mientras la afiliación sindical disminuye, la afiliación a organizaciones empresariales se mantiene relativamente estable. Cerca del 55% de los trabajadores del sector privado en la OCDE trabaja en empresas afiliadas a asociaciones de empleadores.

Esto explica por qué la negociación colectiva sigue teniendo alcance y efectos relevantes. Para las empresas, implica la necesidad de alinear su estrategia interna de negociación con el contexto sectorial y regulatorio, evitando decisiones aisladas o reactivas con un plan de negociación que permita a la empresa lograr sus objetivos.

Negociación colectiva: menos afiliación no significa irrelevancia

La OCDE es clara: la negociación individual no reemplaza a la negociación colectiva. En un contexto de cambio tecnológico, transición energética y presión por productividad, la negociación colectiva sigue siendo una herramienta central de gobernanza laboral.

En este escenario, contar con equipos negociadores preparados técnica y estratégicamente se vuelve una ventaja competitiva para gestionar conflictos, sostener el diálogo y construir acuerdos durables. Resulta fundamental entrenar a las comisiones negociadoras de la emrpesa.

Reflexión final

La caída de la afiliación sindical no elimina el desafío de la negociación colectiva. Al contrario, lo vuelve más exigente. Menos afiliados no significa menos impacto, sino mayor necesidad de profesionalismo, datos y estrategia.